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Tres tipos de repasos en el estudio
18/12/2018

Tres tipos de repasos en el estudio

Hilando fino podríamos distinguir tres tipos de repasos, muy similares en el procedimiento, pero con algunas singularidades debidas a su proximidad bien a la primera memorización, bien al examen en sí. Son estos:

1. Primer repaso.

2. Repasos intermedios.

3. Último repaso.

Veamos el primer repaso y algunas de sus pautas recomendables (en gran medida válidas para los otros tipos de repasos).

Primer repaso 

1. El repaso es algo extraordinariamente serio. Es preguntarte el tema a ti mismo, pero no de forma pasiva y complaciente, sino todo lo contrario. Exige una actitud muy activa, exigente e implacable con los olvidos. Se trata de lograr el dominio del tema, sin agujeros ni lagunas. Así que no vale el más o menos, ni tampoco el por lo menos, lo entiendo.

2. No tardes más de dos días desde la memorización hasta el primer repaso. Las cosas se empiezan a olvidar muy pronto y, por el contrario, la consolidación es más eficaz cuando está pegada a la memorización.

3. Lo primero es reproducir el índice de apartados en la mente o, mejor, en un papel (sin necesidad de escribirlo todo, solo para ir comprobando que lo dominas). Se trata de dominar perfectamente la estructura del tema.

4. A continuación vuelves al principio y reproduces el contenido del documento personal de estudio ¿Cómo? Como mínimo, mentalmente. Mejor, en voz alta. Y mejor aún, en voz alta y garabateándolo en papel. Observarás que una reproducción mental, sonora y gráfica es más efectiva para recordar.

5. Ve apartado por apartado. Acabada la reproducción del primero, toma nota de tus errores y olvidos, y vuelve a revisarlos. Incluso haz una pequeña señal que te sirva de código para recordar en el próximo repaso que ese punto no estaba bien consolidado. Una vez acabado el primer apartado, a por el siguiente.

6. Cuando acabes con el último apartado, vuelve a hacer una lectura ultrarrápida, de refresco visual de todo el documento, pero prestando atención especial a los puntos que hayas marcado como no consolidados.

7. Es importante que no des por bueno cualquier olvido. Si has olvidado un apartado o un fragmento importante, estúdialo de nuevo como si fuera la primera vez.

8. No es descartable que del primer repaso saques la conclusión de que debes mejorar el documento. Si es así, no lo dudes: retócalo (para los próximos repasos).

Repasos intermedios

Son los que se producen entre el primero y el previo al examen. Podríamos llamarlos de mantenimiento. Tienen tres objetivos:

1. Afianzar los contenidos cada vez con más solidez.

2. Detectar olvidos o fallos de comprensión o retención.

3. Entrenarte para ser capaz de ofrecer una respuesta solvente y rápida en una situación de exigencia y nervios, como suelen ser los exámenes.

¿Cuándo debes hacer los repasos intermedios? No hay una única respuesta, ya que depende del nivel de trabajo o desbordamiento que atravieses en cada momento, de la propia capacidad de anticipación, de la dificultad de cada tema e incluso del ritmo del profesor con el temario. En general, tu objetivo debería ser acumular unos cuatro repasos por tema: el primero, el anterior al examen y otros dos en medio.

Último repaso

El último repaso, previo al examen, debería ser, paradójicamente, uno de los más sencillos, siempre que hayas seguido bien el proceso. Se trata de que compruebes que no hay fallos y, en su caso, revises bien la parte no dominada. Lo habitual es que sea una comprobación positiva, ya que has ido acumulando repasos y, en consecuencia, tu mente ha captado y retenido la estructura y el contenido. Además, estará en condiciones de dar una respuesta rápida.

Las pautas específicas del último repaso son:

1. Hacerlo el día anterior al examen.

2. Hacerlo de similar modo a los anteriores, pero con una actitud más activa aún, con un ritmo muy ágil, como si estuvieras haciendo el examen.

3. Es fundamental que las lagunas que hayas descubierto a lo largo de los anteriores repasos hayan quedado resueltas antes de llegar al último. No llegues a este repaso con dudas o fallos pendientes, porque pueden afectar a la confianza en ti mismo.

4. Antes de irte a la cama, échale una mirada rapidísima de refresco visual y para tranquilizarte.

Fuente-Información: © elpaís.com

Fuente-Foto: © de su autor / © publicación

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