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Antonio E. Lima, ganador del concurso fotográfico
01/02/2018

Antonio E. Lima, ganador del concurso fotográfico

Ganador del concurso fotográfico:
Por sorteo realizado hoy 31 de enero de 2018, ha resultado ganador:
Antonio Eduardo Lima Luque de Mairena del Aljarafe (Sevilla).

Premio obtenido, el último libro de Germán Vaquero “A la orden mi sargento”, dedicado y firmado por su autor.

Enhorabuena.

AcademiaNET


Germán Vaquero nos remite una de sus divertidas anécdotas, para que pasemos un buen rato.

Quiero ser Guardia

 

Dedicado a todos los opositores de Guardia-Civil.net.

Como todo el mundo sabe, para ser Guardia Civil, al igual que para acceder a cualquier otro cuerpo policial en particular y al funcionariado en general, hay que superar un proceso selectivo. A eso de: «Papá, quiero ser Guardia Civil», siempre sigue una costosa ristra de exámenes teóricos y prácticos que culminan, no sin esfuerzo, en la consecución de una plaza.

Sin embargo, un chico, que hizo acto de presencia en el asturiano cuartel donde yo presté servicios como guardia alumno, debió pensar que el proceso era distinto, que para acceder al Cuerpo no había que realizar examen alguno.

-          Buenos días agente, me llamo Toni. Toni de Antonio.

-          Buenos días, Toni de Antonio, ¿en qué te puedo ayudar? –respondí desde el cuarto de puertas con un poco de guasa.

-          Verá, quisiera dejar aquí mi currículum –depositando un par de folios sobre la mesa.

-          ¿Su currículum?

-          Sí, es que quiero ser guardia –afirmó descaradamente ante mi mayúscula sorpresa.

-          Pero…, es que para ser guardia…, es decir, el procedimiento....

-          Bueno, yo se lo dejo aquí y que el coronel decida –terminó.

-          ¿El…, el coronel?

-          Claro, agente, ¿quién sino? –aclaró.

-          Cla..., claro… -contesté patidifuso.

Yo no daba crédito a lo que acababa de suceder, y eso que en la Guardia Civil ocurren tantas cosas.... En cuanto al chico, destacar que no se marchaba, se quedaba mirándome a mí y luego a sus papeles como diciéndome: «Léalo, hombre, léalo».

Decidí entonces echarle un vistazo en su presencia, sólo por curiosidad. Tras unas líneas, donde indicaba su nombre, apellidos, DNI, domicilio y otros datos personales, comenzaba a exponer las cualidades y conocimientos que, a su juicio, le abrirían las puertas de la Guardia Civil. Pude leer lo siguiente:

-          Aquí pone: «Nivel de estudios: hasta primero de ESO».

-          No es una carrera universitaria..., pero vamos, lo suficiente para rellenar denuncias sin faltas de ortografía, ¿verdad?

-          Ya, pero es que..., este no es el procedimiento para entrar y...

-          Pero sigua leyendo, agente –comentó.

-          De acuerdo, continúo «Conocimientos en drogas y otras sustancias» –¿Qué habrá querido decir con esto? Él mismo me sacó de la duda.

-          Tengo un par de colegas que fuman porros y se meten otras drogas, no tendré problemas en reconocerlas y en encontrarles droga a los jóvenes, además, sé donde las esconden.

-          Bien, bien, eso es importante, aunque…, ya le digo, el procedimiento es otro para acceder a la… –pero no me dejó terminar, exclamando:

-          Pero bueno, ¡léalo al menos, hombre!

Y eso hice, aunque algo me decía que lo que iba a ver a continuación, al igual que lo anterior, no tendría desperdicio, porque el razonamiento que me había dado acerca de sus conocimientos en drogas y otras sustancias…, sin comentarios.

-          De acuerdo…, a ver…, aquí pone: «Conocimientos tácticos» –¿Comorl?

-          Bueno, la Guardia Civil tiene carácter militar, ¿no?

-          Así es –respondí sin saber por dónde iban los tiros.

-          Tiene grupos operativos como el G.R.S., y, además, hace misiones internacionales, ¿no?

-          Cierto –asentí ante tales aseveraciones.

-          Mi padre estuvo en la legión, él me ha contado sus batallas y he aprendido de lo que me ha transmitido. También hago Paintball, poniendo en práctica lo que me ha enseñado. Además, he jugado a juegos como el Commandos, Medalla de Honor y Battlefield, que es como entrar en batalla. De ahí mis conocimientos tácticos.

¡Por favor! Esto no podía ser serio. En más de una ocasión pensé que me estaría tomando el pelo, que sería algún guardia del puesto que había mandado a su sobrino a reírse del pepinillo (novato), es decir, de mí, pero, conforme pasaba el tiempo y seguía leyendo sus credenciales, mirando su cara..., o el tío lo hacía muy bien o la cosa iba en serio.

-          Ya…, ya veo…, ya –respondí- menudos conocimientos tácticos que tiene –balbuceé. Capaz era de decirme que se consideraba experto en conducción evasiva por haberse pasado en modo difícil el Gran Turismo de la Play Station.

-          Pero continúe leyendo, hombre –comentó sonriente, nervioso y algo excitado al dar a conocer su vida laboral.

-          Bueno, con lo que llevo, creo que es suficiente, pero vamos, ya que insiste…. A ver, aquí pone: «Experiencia y conocimientos en investigación».

Directamente lo miré, a ver qué me respondía, pues seguro que sería absurdo el razonamiento, aunque no para él, pues estaba deseando contarme sus magníficas artes investigativas:

-          No me pierdo ni un solo capítulo de C.S.I., Bones y otras series de investigación. Además, las cosas que dicen, las voy apuntando para después estudiarlas. Creo que podría valer como investigador, no debe ser muy difícil, sólo tener los medios necesarios.

-          Esto…, claro, claro..., el problema es de los medios, que no tenemos los del C.S.I.

-          Así es –respondió convencido.

-          Pues nada, yo creo que con lo que hemos visto, habrá suficiente –intenté concluir.

-          Pero siga leyendo, que aún no ha acabado –volvió a sugerir.

-          No, no. No hace falta. Han quedado claras sus aptitudes. Ahora, que el comandante decida.

-          El coronel, guardia, el coronel –contestó a modo de corrección.

-          Eso, puñetas, el coronel, cómo se me podía haber olvidado a mí que es el coronel quien lee los currículum y decide estas cosas –por los cojones.

-          Claro, claro. Y nada, ahí he dejado también mi teléfono por si se quiere poner en contacto conmigo.

-          Ah, vale, perfecto. Ya le llamaré si me entero de algo –dije por decir algo.

-          Usted no…, el coronel –volvió a aclararme con cara de: «Jolín con este guardia, que no se entera de nada», aunque, la verdad, poca cuenta le estaba echando ya porque no me terminaba de creer que me estuviera dejando su currículum para ser Guardia Civil.

Ni que decir tiene que allí quedaron los papeles y, como habrán podido deducir, no hubo respuesta del coronel por lo que, a día de hoy, creo que aún el iluso chico no habrá alcanzado su anhelado sueño de ser agente de la Benemérita, al menos, si continúa dejando en los cuarteles su currículum en vez de estudiando las oposiciones.

 

Más información:

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